“…la exploración de las conexiones existentes entre las formas y las sociedades urbanas, buscan trasformar un discurso convencionalmente limitado a lo bidimensional, en un diálogo tridimensional”

Ricky Burdett and Philipe Rode

Para el año de 2050, según la Organización de las Naciones Unidas, aproximadamente el 75% de la población mundial habitará algún tipo de suelo urbano, mientras que dichos suelos ocuparán tan solo el 4% de la superficie total del planeta. La urbanización es el fenómeno más importante creado en la historia de la humanidad, y las ciudades, el mecanismo articulado más complejo existente hasta hoy en día.

El espacio público es el órgano vital de cualquier ciudad, es el sitio de encuentro de los ciudadanos a partir del cual se fortalece la cohesión social. En la calidad de su conceptualización y diseño radica su capacidad de generar apropiación, fomentar la visibilidad y la creación de vínculos entre sus habitantes.

La idea de progreso ha impulsado la vida de las ciudades hacia la modernidad. Zygmunt Bauman establece lo siguiente:

“Bien podríamos decir que al día de hoy todos o casi todos, en todos los sitios del planeta, nos hemos vuelto modernos. Esto significa que hoy, a diferencia de hace algunas décadas, cada pedazo de tierra, con algunas excepciones, está sujeto al obsesivo, compulsivo e inevitable cambio que hoy denominamos “modernización”, y a todo lo que él conlleva, incluyendo la continua producción de redundancia humana y la tensión social que esto está destinado a provocar”

Esta modernidad está íntimamente asociada con el acceso a la información. Nuestros entornos urbanos están llenos de información, de la cual gran parte nos ayuda a sobrevivir a diario. Sin embargo, las formas en las que hemos hecha accesible cierto tipo de información, han resultado ser poco articuladas con las formas de percepción humana. Durante décadas, las marcas y las corporaciones han utilizado la ciudad como escenario en el cual promover sus productos y transmitir sus mensajes a partir de la utilización de sistemas tradicionales de publicidad (espectaculares, vallas, mobiliario urbano, repartición de volantes, etc.). Dicho fenómeno, ha resultado en una saturación de mensajes unidireccionales, que deterioran la imagen urbana y generan millones de toneladas de contaminación al año.

El auge de las redes sociales ha revolucionado la forma en la que nos comunicamos e interactuamos día a día. En el mundo “moderno”, todo es medido por su capacidad de establecer vínculos e interacciones.

Urbanketing®, un término acuñado por A-001 Taller de Arquitectura, surge como una estrategia alternativa y responsable para la generación de publicidad urbana, que busca crear diálogos entre las marcas y los ciudadanos a través de intervenciones arquitectónicas y artísticas temporales. Integrar de forma armónica, al contexto de la ciudad, las historias de las corporaciones. Utilizar las historias de las marcas y los productos como estrategias de creación de diálogo en las ciudades, es la nueva forma de comunicar a través de los movimientos urbanos.

La fórmula de Urbanketing

Todos, sin excepción, estamos inmersos en la experiencia de la arquitectura. De la misma forma, todos compartimos, por lo menos una vaga idea, de cómo la disposición de los elementos que componen el diseño de un espacio afectan la manera en la que pensamos y hacemos. Existe una relación intrínseca entre nuestra experiencia de vida y los espacios que habitamos.

De esta forma la arquitectura tiene la capacidad de ser un agente de cambio dentro de nuestras ciudades. Según Colin Ellard, el objetivo de construir es:

“…transformar las percepciones e influenciar los sentimientos y pensamientos, por estos medios, organizar las actividades humanas, ejercer poder y en muchos casos, hacer dinero”.

Algunos ejemplos de proyectos desarrollados a partir de la estrategia de Urbanketing® son la Terraza Timberland y CommonWall.


30Dec

La esencia de lo Impreciso

Mientras la visión enfocada nos permite centrar nuestra atención en algo en particular, la visión periférica nos permite experimentar la esencia de los objetos, lugares o personas.

Cuando todo se torna borroso, comienzan a aparecer una serie de detalles y sensaciones imperceptibles a la vista. Es en lo impreciso, donde radica la esencia de las cosas; como si dejar de enfocar la mirada nos permitiera acceder a un mundo paralelo del que muy pocas veces somos conscientes.

Nuestra experiencia del mundo no es otra cosa que un sin número de esencias guardadas en la catedral de nuestra memoria, a partir de las cuales configuramos nuestros sueños y creamos nuestros imaginarios.

Como cualquier elemento en bruto las imágenes recopiladas son únicamente un relato de la esencia de lo impreciso.

 

Fotografía: Eduardo Gorozpe

Catedral de San Miguel de Allende, México