El día 23 de enero, realizamos una visita a Futura CDMX, centro interactivo donde se expone el desarrollo urbano de la Ciudad de México, a través de una gran maqueta y una sala de información digital. Se encuentra ubicado en el edificio que albergaba el antiguo teatro de las Vizcaínas, que fue rehabilitado para cumplir esta nueva función.

Gran maqueta Futura CDMX

Si bien, Futura CDMX es un lugar atractivo para los turistas, a nosotros como arquitectos y urbanistas la maqueta nos interesa, ante todo, como una herramienta de planeación urbana para la Ciudad de México. Sobre ella se pueden proyectar muchas diferentes capas con la más diversa información, como infraestructura, transporte, movilidad, temas sociales, cifras, datos e incluso información georeferenciada. Todo esto es posible gracias a un programa especialmente diseñado para este fin y a los proyectores. Las dimensiones de la maqueta son 18 m. por 13m. y está hecha a escala 1:2500. En general, tiene una gran precisión, lo cual permite que sea un instrumento útil para la planificación. Para su fabricación se utilizó el plano catastral, que cuenta con información como desplante de edificaciones y áreas libres.

Gran maqueta Futura CDMX

Futura CDMX pone a disposición un cúmulo de información, tanto para visitantes en general como especializados, todo esto con la intención de realizar un gran laboratorio sobre la Ciudad de México.

Gran maqueta Futura CDMX

Dos elementos principales confluyen en la experiencia que propone Futura CDMX: la tecnología y la capacidad de mirar la ciudad desde arriba. La tecnología aplicada a la representación de la ciudad y a la planificación existen desde hace mucho tiempo y han ido evolucionando. Como ejemplo, se pueden mencionar los avances en las cámaras fotográficas, las técnicas de corrección que se aplican en los procesos de ortofotogrametría, los satélites artificiales, entre otras cosas. Hoy la diferencia fundamental radica en el acceso que cualquier persona puede tener a herramientas de interacción, antes inimaginables, y contribuir en este sentido, como una vía de opinión y participación. Lo necesario para ello es que se abran los espacios y se implementen las herramientas. En ese ámbito es que Futura CDMX está contribuyendo. Por ejemplo, un ejercicio realizado recientemente consistió en invitar a la gente a georeferenciar sus traslados en el transporte público para luego mapear esa información y realizar un diagnóstico de uso.

Gran maqueta Futura CDMX

La ciudad funciona como un sistema complejo, en el que esta visión del “todo” permite entenderlo completo, una visión top-down; la relación entre los habitantes, entre persona y persona, es lo que permite construir la visión bottom-up. Esto da lugar a que cada uno contribuya, haciendo que cada uno sea significativo para el total. Una práctica de estrategia bottom-up, desde la gente hacia las instituciones, una forma de participación.

La maqueta es una gran base de datos, con los cuales se puede hacer análisis y diagnósticos, pero la experiencia directa de la ciudad se encuentra en un nivel inferior, habitando la misma, experiencia que dota de cualidad a la información meramente cuantitativa.

Otra dimensión que hemos podido experimentar al visitar Futura CDMX y observar la gran maqueta es el proceso de descubrimiento al que invita, ya que al observar la ciudad en su totalidad desde esa perspectiva, se entienden mejor ciertas relaciones de tamaño, distancia, proximidad, alcance, etc, a través de un ejercicio que surge espontáneamente de ubicar el propio barrio y vivienda, el lugar de trabajo, el desplazamiento que realizamos cada día, los hitos de la ciudad que más nos gustan, etc. Una forma de apropiación de la ciudad, muy íntima y particular a cada quien.

Luego de esta observación, atribuimos un gran valor a la iniciativa de hacer visible la ciudad y propiciar el desarrollo de una nueva perspectiva, con la cual mucha gente no ha sido sensibilizada o familiarizada. Observar de esta manera la maqueta permite re-descubrir la ciudad, aprender dónde uno se encuentra en el total, en el contexto, y además entender mejor las comparaciones de escala y complejidad con otras ciudades. Esto, junto con la posibilidad de participación de la ciudadanía, conforman una nueva forma de enfrentar la planeación urbana, más inclusiva y abierta.

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